sábado, 10 de noviembre de 2018

robar la novedad


Robar la novedad.

Exprimir el enceguecimiento.

Hacer suspirar a la debilidad.

Engañarte. Callar.

Esconderte. Pensar.

Evadirte. Perder.

Aquí todo es

Unidades

Oportunidades

Estallidos

Y el tiempo

Y el ritmo

El repetido transcurso

El horadante cada vez

Que el inerte receptor

Acoje, deglute.



Escucho ruidos

Percibo miradas

Remiendo sotanas

Autorizo desvíos

Me aflijo. Me odio.



Me miro. Me consuelo.

Tibieza

Calma

Prudencia

Estrategia



Tiempo. Hace falta tiempo.



Mirarte a los ojos

Contarte los besos

Recorrerte con tiempo.

Con pausa

Sin prudencia. Ni estrategia.

Sin pensar en vos. Sin pensar en mí.

Rendirme a la historia

Del presente sin antes.

Admirar tus logros

Que son míos.

Porque no somos uno.

Pero tampoco

Enteramente dos.

Voy sola.

Vas solo.



Te escucho en soledad.

Te hablo desde otro lugar.
Otras. De nuevo.
Más aberrante.
Más atroz.
40 kilos, ella.
Apenas 1 kilo, él.
Ambos murieron.
Pero ya estaban en el Infierno.
Un útero de niña
-no era un útero,
Era su vida-.
No hay Estado.
Eso está claro.
Ni ella es ciudadana
Ni madre
Ni alumna
Ni pareja
Ni Nada.
No es el hambre
-no solamente-
No es el miedo
Es la ignorancia
Es el abandono.
Porque aquí todo sigue
Como si hubiese
Una discusión
Como si la preadolescente Wichi
No fuera suficiente
Para entender
Que no hay más que pañuelos verdes.
Que la certeza de tener
Los pies en la tierra
-embarrados, empastados, frescos-
Nos permite volar por el aire
Nuestros verdes pañuelos
De exigente
De inextinguible
Verdad.


martes, 6 de noviembre de 2018

El aullido


Hay verdades. Que son sensaciones.

Hay honestidades. Que llegan del centro.

Hay sintonías. Que parecen oscuras.

Pero son como parturientas.

Esa sensación de placer y dolor.

A la vez.

Tan confundidos. Tan inseparables.

Tan ansiados. Tan temidos.

Placer que se levanta desde el abdomen.

Dolor que agita, allí también.

Luego, ambos, sacuden el pecho.

Es deseo y es saber.

Una cuota de belleza.

Otra de inteligencia.

Juntos.

Placer y Dolor.

Deseo y Saber.

Juntos, no tienen límites.

Por eso agitan.

Por eso sacuden.

Por eso reaparecen.

Rítmicamente.

Insistentemente.

Con distintos formatos.

En variados desvíos.

Alguno. Alguna vez.

Habrá que elegir.

Definitivamente.

¿O no?

No sé cómo es el Amor.

¿Debería saberlo?

Sí.

Como no hay verdades escritas

Como no hay honestidades certeras

Como no sintonizo porque tengo miedo

Me cansé del dolor.

Me cansé de morder.

Me cansé de intentar.

De forzar. De cambiar.

Ahora sé muchas cosas. Otras no.

Sé que me encanta. Sé qué me encanta.

Alguna vez. Tal vez.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Lo necesito, y qué?


Lo había recuperado hacía un tiempo.

Breve.

El reencuentro había sido estallido.

Se dio cuenta de que lo había extrañado.

Sin saberlo. Sin pensarlo.

Los días convertidos en años.

Esa ausencia inexpresable.

Casi inexistente. Acallada.

Perdida. Reprimida.

Paciencia penitente.

Penitencia paciente.

Pero, decía.

Lo había recuperado.

El reencuentro, el estallido.

El reconocimiento.

La anagnórisis.

Destaparse los ojos.

Reconocer la necesidad.

La auténtica conexión.

Reconocerse necesitado.

Aceptarse frágil.

Admitir la muleta.

¿Por qué no?

¿Por qué debería avergonzarse?

¿Por qué no dejarse ayudar?

Era innoble.

No era sucio

-aunque así lo entiendan-.

No era trágico.

No era un síntoma.

O sí.

De quien ya sabe.

Y no quiere desesperar.

De nuevo.

Entonces prueba.

De nuevo.

Y le encanta.

Con bajón incluido.

domingo, 4 de noviembre de 2018

El loco


Era un loco. Es decir. Un audaz.

¿Un inconciente de las consecuencias?

Tal vez. No sé. ¿Importa?

Una vez. De pronto.

O desde hacía rato.

Se cansó. Se vio.

Tuvo miedo de sí.

Primero, vergüenza.

Luego, bronca.

Furia contra su propia mediocridad.

Tercero, inacción. Tortuosa.

Porque, Cuarto, se animó.

Hizo y se equivocó.

Tomó decisiones desatinadas.

Se cegó un poco.

Nuevamente, la quietud.

El miedo. El silencio.

El regreso al desierto.

Por la propia voluntad

-y un poquito de la ajena-.

Después. No sé.

Pensémoslo ahora.

Vos ahí. Yo acá.

Porque el loco,

El loco deberías ser vos.

(y yo, ya sé)

jueves, 1 de noviembre de 2018

Eran suicidas


Eran suicidas

Desde hace rato.

Se suicidaban cada amanecer

Se suicidaban cada noche.

Algunas, con suerte,

Se salvaban.

Otras –las menos-

Se curaban heridas,

Se cambiaban vendajes

Con escenas fotografiables.

Pero. Pero. Pero ella.

Me tiene recontra podrida.

¡Ese adverbio de mierda!

Pero ella.

Como no puedo callar,

Como no puedo dormir más,

Tengo que hacer

Lo único que sé hacer:

Escribo porque estoy desesperada.

Escribo porque no puedo seguir hipócrita.

Me doy vergüenza

-debería aceptarme, lo sé-.

Tengo que perdonarme.

Estuve mal. Pero (je). Ya fue.

Ahora estoy despierta. Decía.

Amanecida. Atenta. Animal.

Cazadora. Oyente. Silenciosa.

Audible. Bella. Artística.

Tal vez… ¿plena?

No. Falta. Falta desesperar.

Falta sufrir un montón más.

Es mi –el- modo de evolución.

El único:

Reencarnar una, otra y otra vez.

PERO

Algo aprendí –espero- hasta ahora.

Hay que seguir indagando.

Aquí espero. Aquí voy.


Cierro los ojos


Cierro los ojos. Vuela mi mente.

Pierdo conciencia. Cobro valor.

Entera. En silencio.

Me veo por dentro. Te encuentro allí.

¿Sos vos? Sos el que siento.

El que aparece en mi retina.

El que escucho cuando te pienso.

El que me hace estremecer

Cuando asoma una evocación a tus manos.

Sos el lleno de defectos. Sos el virtuoso.

A veces uno, a veces el otro.

Sanaste una herida. Déjalo así.

No vuelvas a equivocarte. Quedáte lejos.

-a veces tengo miedo-

Quedáte ahí. O vení. Pero soy otra.

Me encanta encontrarte. Al cerrar los ojos.

Me deleita verte ahí. Cada vez.

No sé en qué plano. No sé de qué modo.

Me volví tan valiente. Me volví tan cierta.

Pero me hace feliz pensar que me pudiste disfrutar.

                                                                                      Al menos al final.